
En la época de los romanos, los luchadores utilizaban armaduras y corazas para ser impenetrables a cualquier ataque que pudiera dañarlos.
Hoy en día, estas corazas siguen existiendo, pero en la mente de las personas.
Algunos aún somos seres reacios a sufrir daños emocionales, intentando ser impenetrables a los sentimientos, incapaces de dejarnos llevar y sentir. Experimentar el amor y todo lo que ello conlleva, incluyendo la dependencia emocional e incluso a veces física. Pero no es oro todo lo que reluce, ni existen muros inexpugnables. Asi que cuando alguien derriba ese muro emocional...peligro!
Se agravan los miedos, llegando a convertirse en temores, escalofríos de incertidumbre e inseguridad que te recorren sin control. Sentimientos ingobernables y emociones que se apoderan de ti.
Y es que no hay nada mejor ni peor para la salud, que estar enamorado!
Si pudieras leer mis pensamientos, te darías cuenta que en todos estás tú!
Es un placer leerte. Como siempre
ResponderEliminarSaludos.
Me hiciste recordar a la rosa de El Principito, que creía que porque tenía algunas espinas era absolutamente invulnerable...
ResponderEliminarUn beso
Isaac
Y además, dejame decirte, que lo sepas o no, estás condenada siempre, a ser MUY feliz...
ResponderEliminarPaz&Amor
Isaac
muy cierto y bellamente plasmado!!
ResponderEliminarsaludos volveré por acá.